risa

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"Nuestro objetivo es hacer que la gente se ría y que después piense"

Leído en http://www.elpais.es

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miércoles 11 de marzo de 2009 | Alicia Rivera

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ENTREVISTA: MARC ABRAHAMS Creador de los Premios IG Nobel.

Marc Abrahams protagoniza todos los años una de las veladas con más tradición en la reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia; es la noche dedicada a los premios nobel alternativos, los IG Nobel (IGnobel, en un juego de palabras que se traduciría como innoble). El padre de los premios y de la revista The Annals of Improbable Research, cuyo objetivo es "hacer que la gente se ría, y después hacer que piense", es Abrahams, matemático estadounidense, de 53 años.

Con un tono pausado, muy serio, Abrahams va explicando las "investigaciones improbables" más destacadas mientras el público lanza aviones de papel por la sala. Este año, en la reunión celebrada en Chicago, el premio estrella fue el de dos científicos, autores de una investigación sobre Los efectos médicos secundarios de tragarse espadas, publicada en la revista British Medical Journal y premiada con el IG de Medicina en 2007. Para ilustrarlo hubo una demostración de un tragador de espadas en el escenario.

En 2008, recibió un premio la demostración de que Los medicamentos falsos caros son más efectivos que los medicamentos falsos baratos. Pero el repaso de los IG Nobel año tras año no tiene desperdicio: El efecto de la música country en el suicidio; ¿Nadan más rápido las personas en agua o en sirope?; La Viagra ayuda a los hámsteres a recuperarse del jet lag, o la peculiar arma química Bomba gay, que haría que los soldados enemigos resultasen irresistibles unos a otros [surgida en un laboratorio de la Fuerza Aérea de EE UU y distinguida con el IG Nobel de la Paz, 2007].

Pregunta. ¿Cómo se le ocurrió lanzar los IG Nobel?

Respuesta. Empecé a trabajar en Science y descubrí que al editar una revista científica das con gente que hace cosas divertidas, pero quedan ocultas, nadie las conoce. Pensé que algunas merecían un reconocimiento y así nacieron, en 1991, los IG Nobel y la ceremonia de entrega.

P. ¿Hay alguna similitud entre el tipo de ciencia que se premia en Estocolmo y la que reciben estos IG Nobel?

R. En ambos casos se trata de personas que hacen investigación real, que intentan descubrir algo... Puede que lo logren por casualidad o haciendo un trabajo muy duro. Hay bastantes investigaciones premiadas con el IG Nobel que han arrancado como proyectos muy serios que al concluir resultan divertidos.

P. ¿Puede poner un ejemplo?

R. Premiamos a unos científicos australianos que publicaron un estudio muy serio titulado Análisis de las fuerzas requeridas para arrastrar una oveja por varias superficies, y sólo cuando les llamé por teléfono se dieron cuenta de que su trabajo resultaba hilarante. La industria de la oveja es importante en Australia y había un problema con el manejo de los animales que se planteó a esos científicos, así que para ellos el trabajo surgió como algo normal. Otro ejemplo es el de unos biólogos que publicaron el estudio Comportamiento de cortejo de los avestruces hacia los humanos en las granjas británicas. También ellos se dieron cuenta de lo cómico de su trabajo sólo cuando les llamamos.

P. ¿Participa algún Premio Nobel en el galardón alternativo?

R. Sí, incluso tenemos algún caso en que un Premio Nobel (de los de Estocolmo) ha nominado para un IG Nobel a otro Premio Nobel. Muchos de ellos participan proponiéndonos candidatos y algunos vienen a nuestra ceremonia anual.

P. ¿Cuál es su favorito?

R. Por ejemplo el inventor de los testículos artificiales de plástico para perros, en tres tamaños y con tres grados de rigidez. Otro es el estudio sobre La necrofilia homosexual del ánade real.

P. ¿Ha habido algún español?

R. Sí. Recuerdo el invento de la máquina automática de lavar perros o la demostración de que las ratas no pueden diferenciar entre el holandés hablado al revés y el japonés hablado al revés.

P. ¿Es demasiado seria la ciencia académica y hace falta algo así para desdramatizarla?

R. En la ciencia académica hay mucho sentido del humor, pero no se suele mostrar al escribir artículos en las revistas. Muchos investigadores te dirán que la ciencia es frustrante a menudo porque se trata de solucionar problemas que nadie ha logrado solucionar y no se sabe si es posible o no, y a menudo se fracasa. Sólo de vez en cuando, si uno lo hace bien y tiene suerte, logra el éxito. El saber que la mayor parte de tu trabajo fallará ayuda a tener sentido del humor.

P. ¿Quién elige los IG Nobel?

R. Un comité. Cualquiera puede enviar nominaciones y cada año recibimos unas 6.000 o 7.000. Como los trabajos que no se eligen un año pueden ser seleccionados después, tenemos un fondo enorme. Antes de anunciar el premio nos ponemos en contacto con el seleccionado para darle la oportunidad de rechazarlo.

P. ¿Lo rechazan muchos?

R. No, pocos, y la mayoría es por temor al jefe.

P. ¿Cuáles son los requisitos para ser nominado?

R. Además de ser algo que haga reír a la gente, tiene que ser genuino, real... no basta una idea, por graciosa que sea. La mayoría de los premios es científica, pero también damos IG Nobel de la Paz, de Literatura, de Economía...

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magia en el supermercado...

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Ayer lunes publicaron periódico local un precioso artículo sobre Esteban y Manolo, sobre Tranquilino y Nolo. Si quereis leer el original en Viva Jerez pulsad aquí. El texto se explica por sí mismo:

DIARIO DE UN JUBILITA

28/Diciembre/2008, José Francisco Sánchez

Había un chiquito café con leche?? Así empezaban algunos chistes de aquella ¿Chistera? guasona de cada mañana en las ondas populares. Dos cada día de lunes a sábado. Quince años y algo, o lo que es lo mismo: diez mil chistes contados -y sin repetirse- ¡De record Guinness! Érase una vez un hombre menudo, sencillo, afable y educado hasta donde quieran, que llevaba una cuádruple vida: Ejecutivo eficiente y serio; intérprete de teatro; realizador del programa de humor que tantas sonrisas nos procuraban y, desde siempre, payaso. El otro ¿yo? era rellenito -últimamente gordo- hombre de banca,  experto contable y aficionado hasta el calambrazo a los temas eléctricos. También está sobrado de afabilidad, siempre con una sonrisa en el rostro y, quizás por ello, es también payaso. Bueno, lo de payasos habría que escribirlo con mayúsculas. Tranquilino es el nombre de batalla de Esteban que se transforma con su chaqueta, sombrero y, naturalmente, una roja nariz postiza. ?alter ego?: Nolo, es decir Manolo, es pareja de hecho desde hace casi cuarenta años; el payaso listo que no ejerce mucho porque también le gustan las gansadas del augusto Tranquilino. Son nuestros payasos, los increíbles amigos de los niños, los que siempre han actuado por amor al arte. Porque arte tienen para dar y tomar. Y resulta que ellos se consideran pagados con la risa de un niño. A estas alturas diré que me refiero a Esteban Viaña y Manolo Román, aunque a lo mejor no era ni preciso; compañeros tantos años que ni me acuerdo, no de ellos -que desde luego sí- sino de los tacos de almanaque que han pasado, y además porque juegan con ventaja con su ropa multicolor, desternillante y desinhibida de clown, que con eso de las pinturas dejan de tener edad y si, encima, tienen ese espíritu jovial que traslucen, ya me diré.

Esteban celebró su santo el viernes y Manolo el 1, claro está, pero -cosas de la vida- ambos dos escoltan al día de los Inocentes. ¿Será esto acaso casualidad? Pienso que no. Predestinación se llama la figura. Con ellos coincidí hace unas noches en un acto. Allí estaban, juntos como siempre, cercanos, afables, cariñosos: Manolo la voz del ¿lorito amarillo? y Esteban embargado por los recuerdos de un proyecto en el que participó de forma muy activa, cuando -un poner- por obra y gracia de los guiones de Ángel Maza era el sobrino industrialista de un sesudo y rotundo Pepe Marín. Casi nada.

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