entornos desfavorecidos

Marionetas que enseñan a convivir

PREVENIR COMPORTAMIENTOS ANTISOCIALES

Tres de las marionetas del proyecto (Foto: Universidad de  Granada)

Tres de las marionetas del proyecto (Foto: Universidad de Granada)

Actualizado lunes 29/03/2010 09:31 (CET)
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PATRICIA MATEY

MADRID.- Parece que si hay algo en lo que padres y profesores están de acuerdo es en que las conductas antisociales de los menores se han disparado en los últimos años. Coinciden también en la necesidad urgente de encontrar estrategias eficaces que permitan prevenir este tipo de comportamientos. Para todos ellos, llegan buenas noticias. Un grupo de la Universidad de Granada ha desarrollado un programa educativo que puede lograr este objetivo, tal y como revelan los datos de un estudio.

María Fernández Cabezas, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación y artífice de este proyecto, relata a ELMUNDO.es las razones que le empujaron a su desarrollo. "Sabemos que ciertos comportamientos, como el consumo de drogas, el 'bullying' o el vandalismo, que normalmente se inician en la adolescencia, se pueden prevenir si se trabaja con los niños desde edades muy tempranas. Esperar y hacerlo cuando ya están cursando primaria puede ser tarde".

Por ello, 'Aprender a convivir' se imparte a menores de tres años, "aunque vamos a continuar trabajando con los niños que han participado en el programa cuando cumplan cuatro y cinco años. El estudio que ha testado el proyecto forma parte de una investigación longitudinal de cinco años de duración con la que pretendemos conocer los efectos que tiene el entrenamiento en competencia social desde la infancia temprana en la reducción de problemas de conducta".

De momento, los datos obtenidos son positivos. Financiado por el Ministerio de Educación, en el ensayo se reclutó a 78 niños y niñas de dos colegios granadinos que formaron el grupo experimental, mientras que el grupo control se compuso con 53 alumnos de otro centro educativo.

El 90% de los menores en el programa educativo interaccionaba más con sus iguales que los que no lo recibieron y un 86% mejoró en factores como la ansiedad, la depresión, la timidez o el aislamiento social, en comparación con el grupo control.

'Aprender a convivir', que se llevó a cabo a lo largo de tres meses, está dividido en cuatro bloques temáticos de tres semanas de duración cada uno. En cada semana se realizan dos sesiones, cada una de media hora de duración. Y los bloques son: 'las normas y su cumplimiento', 'los sentimientos y las emociones', 'las habilidades de comunicación' y 'la ayuda y cooperación'.

"En una primera parte de la sesión, tres marionetas transmiten a los niños los contenidos que van a trabajar, para posteriormente reforzarlos con actividades realizadas en grupos pequeños (cinco o seis alumnos). Los infantes colorean, escuchan canciones en las que, por ejemplo, se habla de ciertas normas y también realizan fichas. El fin es que interioricen el contenido transmitido por las marionetas", aclara la psicóloga María Fernández.

Otros datos positivos del programa educativo hablan de que el porcentaje de pequeños que puntuó alto en competencia social se elevó de un 7% a un 47% tras 'pasar' por 'Aprender a convivir'. Además, el proyecto logró disminuir el número de niños con problemas de conducta de un 27% a un 11%. Un dato "importante es que el 60% de los niños con problemas de falta de atención e hiperactividad mejoró lo que ayuda a elevar su aprendizaje y rendimiento", confirma la investigadora granadina.

Asunción Sevilla (aunque todos la conocen por Sensi), profesora de educación infantil en el colegio Cristo de la Yedra donde se ha implantado 'Aprender a convivir', reconoce las virtudes del proyecto. "Es cierto que los problemas de conducta se han elevado en la población, en parte porque los padres están un poco desorientados, pasan mucho tiempo fuera de casa y no saben cómo imponer normas a sus hijos. Pero los niños necesitan límites. El proyecto ha dado muy buenos resultados, los pequeños han aprendido jugando y ahora las normas y los valores enseñados forman parte de su rutina diaria".

Esta maestra asevera que los participantes en el proyecto son más "autónomos, comparten más con sus iguales, se pelean menos, piden perdón, saben escuchar y dar las gracias".

Para ella, una parte fundamental del programa es la participación de los padres. "No se obtienen resultados si no les involucramos a ellos. Cada 15 días mandamos a casa unas fichas para las ejecuten con sus hijos. Además, tenemos sesiones de grupo", añade.

Tanto Sensi Sevilla como María Fernández creen que este tipo de proyecto debería "formar parte del curriculum de educación infantil de forma sistemática, al menos en centros escolares ubicados en zonas socioecnómicamente más desfavorecidas o conflictivas. Aunque realmente hoy en día se están produciendo los mismos problemas en centros con alumnos de niveles económicos elevados", determina la maestra de Granada.

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