El veneno
Sé que mi veneno fué lo que me hizo reaccionar. No podía acceder a el. Entonces empezaron las terapias.
Mi veneno particular es la filosofía, y el día que no la pude leer, supe que algo malo pasaba. Claudíqué y acepté ir a una terapeuta. Fue de lo más desconcertante: pagar a alguien totalmente desconocido para contarle lo que no podía hacer con lxs mixs. Parecía que tocaba un fondo -no existen para aquellxs que los busquen: después de todos estos años he descubierto que es cuestión de aptitud en el momento-. Aquello chocaba con todo lo que pensaba. No es mi manera de enteder las relaciones.
El caso es que no avanzabamos, y se puso otro terapeuta de refuerzo. Aquello con el tiempo llegó a resultarme chistoso. Me había convertido en un ratón de estudio, y llamarón a un tercero para que también asistiese a las sesiones. Tres mirando a una. Tras varios meses, allí sentadxs lxs dejé.
Ya hacía tiempo que había empezado el tour médico. Pasaba de unos a otros, que en cinco minutos me diagnosticaban pastillas para al menos seis meses, pero que sin embargo, por no conocerme, no accedían a darme la baja. Hasta que al poco, y realmente jodida llamé a un amigo y me concertó cita con un psiquiatra en el hospital. Casi sin fuerzas abandoné la cama tras varios días y salí de casa. Gracias Dani. No hubiera podido dar aquel paso sin ti. Media hora de sesión, más dosis de tranquilizantes,nuevas recetas y baja médica. La psiquiatra parece ser que se acojonó bastante y me quería ingresar. Pero me opuse, y el señor D. me apoyo,cosa por la que no pise la unidad psiquiátrica.
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