Como si ser bipolar cambiara de un país a otro...
Vivo en México, yo soy poco pudorosa respecto a mi padecimiento. De todas las personas, incluyendo familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y alumnos a quienes les he comentado de mi padecimiento, sólo una persona actuó con miedo hacia mí. No se a qué se deba, que incluso cuando no había sido diagnosticada ni tratada, no percibí rechazos tan graves o persecuciones como las que refiere robinson y sabemos ocurren a Pijamaman.
Entonces me extraña, porque parece que habláramos de padecimientos distintos, ¿pero no será que la comunidad y su legislación promueven y alientan situaciones tan extremas? No lo sé, acá en México hay mucho desconocimiento sobre enfermedades mentales, aún así esas conductas sociales con órdenes de alejamiento incluidas no las he visto nunca aquí. No digo que no existan, sólo que yo no las he visto ni padecido. Las familias siguen siendo el primer lugar donde cada uno de quienes conozco, incluyéndome, buscamos la serenidad y la reconstrucción. La vida para mí ha sido mucho más fácil y bella desde que supe contra qué luchaba, qué pasaba conmigo y comencé mi tratamiento. He ido probando distintas medicaciones hasta encontrar la que actualmente llevo. Pero cómo no agradecer el diagnóstico y la medicación si a partir de ellas es que yo pude trabajar de manera regular, sostener una relación de pareja, reestructurar mi familia; recuperar mi relación con mis padres y hermana, muchos buenos amigos de antes. Y es debido a esta experiencia que estoy convencida que debo hablar sobre ello. No me estigmatiza, decir que soy bipolar no lo entiendo como algo peligroso o negativo, para mí significa la opción de cambiar mi entorno, reeducar en el conocimiento, quitar el miedo porque siempre -es natural- tememos a lo desconocido.
Además vivo mucho más tranquila, siento que tejo una red de apoyo a mi alrededor si las personas directamente involucradas conmigo saben también a qué se enfrentan. No me tengo miedo tampoco, cuando las crisis tuve oportunidad de conocer bastante fidedignamente de qué soy capaz, por eso ahora que tengo tantos apoyos -médico, medicamentos, terapia, ejercicio, trabajo, arte, familia- sé cuidarme.
En las hipomanías y manías tuve como muchos, demasiada cercanía al alcohol, ahora si se me antoja una cerveza voy y me la compro, pero sin alcohol. Y la disfruto igual. No extraño las altas y bajas y voy aprendiendo a controlar algunos impulsos que sé me perjudicarán.
Insisto, no puedo sino hablar de manera optimista porque esa es mi experiencia, eso es lo que yo sé que sucede en mi entorno y además, tampoco lo considero irresponsable pues estoy actuando no sólo basada en conocimientos empíricos sino en todo lo que he estudiado para comprender al monstruo, como a veces le llamo. No entiendo por qué debería colocarme en otra posición, seguramente es algo tan simple como ser de otro país.
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muy bien!
Felicidades Salamandra!! Me ha encantado lo que escribes, y te mereces felicitaciones por esta red de apoyo que has tejido. Es muy bonito que puedas decir que has podido reconstruir una vida. Muchos besos!
Fent Camí
...¡se hace camino al andar!...
yo no soy tan optimista
Vivo en el pais vasco, y yo si soy muy pudorosa con respecto a mi enfermedad. Aqui la gente que sabe que algo me ha pasado, ha reaccionado muy mal, burlandose o apartandome, hasta el punto de quedar aislada. Si encima les cuento que soy bipolar, una de las peores enfermedades mentales que hay, voy a convertirme en una ermitaña. Yo acepto y me conozco en mi enfermedad, mi problema es que la gente en general, aun tiene un concepto de la enfermedad mental propio del aktion t4 de los Nazis.
Te doy la razon en que en cuanto te diagnostican y te tratan el panorama cambia. Yo enferme en 2004 pero hasta el 2007 no me diagnosticaron correctamente. Esos tres años que pase mal diagnosticada y mal medicada fueron una tortura.
Ahora estoy bastante estable, yo creo que es gracias al litio. Pero la toma de antipsicoticos me ha pasado factura, me han jodido mi calidad de vida. Yo creo que la industria farmaceutica debe ponerse pilas e investigar mas porque los neurolepticos aun tienen muchos efectos indeseables. Conozco a mucha gente con minusvalias superiores al 65% porque estan tomando esta medicación y no pueden trabajar o estudiar. A veces pienso que en vez de ser maestra o psicopedagoga debi haber estudiado farmacia, medicina o quimica.
Un saludo y que todo te siga yendo bien como hasta ahora.
Dos verdades de un lado y del otro del mar
Leona, creo que tienes razón, en el País Vasco las personas tienen aprehensiones a la enfermedad mental. Estuve ahí hace un tiempo y note como se despliega una especie de manto de sospecha, porque no decirlo casi burlón, hacia aquellas personas que han sido internadas por problemas mentales. Sin embargo creo que la experiencia de Salamandra nos muestra que la asimilación social de la enfermedad mental puede ser diferente en otros lugares del mundo. Yo vivo en Colombia, en este momento soy docente en una universidad pública y ocupo un cargo directivo en investigaciones. Todo el mundo sabe de mi padecimiento, hablo con naturalidad de mi enfermedad, de mi tratamiento, de mi psiquiatra, de mis estados de ánimo. Siento apoyo de mis compañeros para que no recaiga (mi última crisis fue hace siete años), ellos valoran mi trabajo y anhelan que siga afirmado en las realidades comunes para trabajar en conjunto. Tengo hasta el momento un buen record en el cargo que ocupo por haber promovido la labor colectiva. Los indicadores subieron durante mi gestión y en cuanto a la proyección institucional no me ha ido para nada mal.
Ayer me ocurrió algo simpático, nos visitó un profesor extranjero, y en una conferencia hablo de las paranoias como propulsoras de la investigación, durante su intervención algunos compañeros me lanzaron miradas de complicidad mezcladas con cariño, procuré responderles de misma manera diciéndoles además ‘si… estoy aquí, con ustedes’.Piensa que las cosas pueden ser distintas. Eso es seguro. Las comunidades cambian. Las fortalezas vascas ahora no pasan por el cinturón de iglesias desplegadas de manera concéntrica desde Loyola embelleciendo las montañas, ahora están en su vitalidad cívica. Un abrazo
Erico
Hola Salamandra, eso que
Hola Salamandra, eso que dices está muy bien.
Yo tampoco he tenido problemas con la gente que me rodea, al contrario, algunos lazos se han estrechado más todabia. A mi lo unico que me ha echo daño ha sido la psicoterapia, pues ir una vez por semana a un lugar donde te recuerdan lo mala que puede ser esta enfermedad, que todo lo malo que me pase es por culpa de la enfermedad y que soy una enferma, no hizo mas que hacer que me autocompadeciera constantemente y achacase todos mis males a eso. Ante todo somos personas, y como todo el mundo, tenemos problemas y roces con el exterior tan normales en la sociedad que vivimos. Efectivamente hay dias que son peores que otros, pero, ¿que se espera de una persona hipersensible? es normal...
Ahora no voy a psicoterapia y estoy de maravilla, vivo el dia a dia tranquilamente y con menos miedos. ¿Que mas da si vivo en una constante hipomania? Ni hago daño a nadie, ni me lo hacen a mi, asi soy feliz. Depresion, hipomania, mania, eutimia...para mi son etiquetas sin más objetivo que el de recordardnos la siguiente; Trastorno Bipolar. Cuanta gente hay con un caracter diferente o peor y no se les juzga...
Yo lo siento así señores, un dia me dijeron que tenia Trastorno Bipolar, lo acepté y me lo recordé día a día, hoy se que tengo eso, y como el que oye llover, me da igual, yo no soy una enferma, tengo un caracter hipersensible nada mas, y eso no me da problemas.