UNA DE ROBINSONAS

Si me permitís, cuento la historia...Estábamos Stefy y yo una noche paseando. La Siciliana andaba emparanoiada por esa época con que debía ordenarse. Ordenar sus papeles, ordenar su vida, ordenar su casa...vamos, hacerse una robinsona adulta, jeje. Pues eso, estaba convencida de que si tiraba sus trastos antiguos, compraba carpetas con subcarpetas y un escritorio enorme donde poder dejar a descansar todos sus enredos, se le quitaría esa "angocha" (ansiedad, angustia).Total, que de esas veníamos hablando, cuando nos topamos con un contenedor del Lipa y a su lado, arrumbada, una enorme silla giratoria de cuero. Stefy pensó que dios había oído sus plegarias. Es como si le hubiese mandado la señal definitiva..."Stefania, hija mía, esta es tu silla...esta es la silla de una auténtica emprendedora, empresaria, de una mujer de ideas claras". Ese era el complemento que le faltaba a sus carpetas con subcarpetas y a su escritorio. todo encajaba. Si se la llevaba a casa, todo empezaría a estar en orden, porque así parecía imponerlo la propia presencia de aquel objeto disciplinado y serio...
Pues eso, no llevamos la silla arrastrándola por toda Sevilla. La muy mamona se desviaba a la derecha...se ve que algún capitalista como los que idean los carritos de la compra del super, le había querido imprimir al trono una ligera inclinación a la derecha, ideológicamente hablando.
No sé cuantas calles atravesamos...sinceramente, me sigo perdiendo por Sevilla. Lo que si sé es que cuando llegamos a la alfalfa, estábamos molidas, cansadas de reconducir hacia la izquierda a aquella silla tirana y pesada, como los mandamases que en ella debieron sentarse.
Nos paramos para descansar y yo me senté en la silla, en medio de la acera, entre unas motos mal aparcadas y un naranjo. Stefy, cogió su cámara y empezó a tirarme fotos...yo me puse a hacer caritas y poses, en plan "soy famosa y tonta" y nos empezamos a descojonar, entre el cansancio, el payaseo y la crítica a un determinado tipo de personas, o de fotos.
Luego seguimos nuestro camino, hacia la plaza del pan. Estaban por aquel entonces, pegando fuerte las exposiciones callejeras de escultura. Las de Antonio Valdés en la alameda y la de Baltasar Lobo en la Alfalfa. Nosotras nos encontramos con ésta última. Me considero una auténtica pegada en estas artes y aún hoy no sé que pensar sobre aquellas mujeres gordas de bronce...pero sé que muchos artistas habían protestado, alegando que aquello no era el verdadero arte de la calle, que aquello era una pijada que les estaba costando al ayuntamiento 2oo millones de petrodólares. De hecho, los creactivos callejeros más osados, habían pintado pollas en las caras de algunas meninas, jeje.
No sé, pero la caldera parecía estar llena de ingredientes jugosos, como los de vuestras recetas: un chorreón de ganas de reírnos de algo, y lanzar por una vez nuestras frustraciones hacia un lugar que no fuéramos nosotras mismas; el kilo de controvertidas opiniones y sensaciones que causaban en la ciudad aquellas figuras (muy bonitas, si, pero ,muy alejadas de la gente, muy lejos de querer denunciar algo de lo que pasaba en las calles que ellas mismas estaban pisando); el puñao de cabezonería por darle a la silla, definitivamente, un giro a la izquierda; el aliño del recuerdo de Ramón haciendo dibujos de arquitectura en la playa o en la calle y nuestra ilusión por devolverle visiones, y por último, el litro de certeza de que el arte debería hacerse pa tol mundo y que tol mundo podría hacerlo, podría apropiarse de él (y cagarse encima, y reinventarlo)…
Así que con tan buenos ingredientes, nos pusimos manos a la obra, casi sin hablar, porque las dos supimos de repente, qué teníamos que hacer con ellos, las dos intuimos muy bien la receta. Quizás fuera porque ya habíamos cocinado antes juntas.
Stefy se convirtió en uno de los miles de personajes que lleva dentro: la fotógrafa streetfighter y yo me puse a hacer la showwoman (que reconozco que me encanta) sentada en la silla, imitando las posturas de aquellas mujeres verdes de la plaza.
La gente se paraba, se reía, se preguntaba cosas, se quería hacer fotos...y creo que al menos durante un rato, fueron un poco menos indiferentes. Por eso, quiero pensar, con toda la inmodestia que me sale del coño, que aquella noche quizás no fuéramos unas artistas estrellas, y que aquel trabajo, lo hicimos gratis...pero que estuvimos de verdad en la calle, seguro, y que le dimos un poco más de vidilla y de sentido a la escultura de Baltasar Lobo.
Despúes de aquello, Stefania ya no quiso la silla.No le hizo falta.
P.D: Este es mi sentido homenaje a Ramón, que no deja de recordarnos que abramos etsa mente y que me inspira, mucho. Esta es mi forma de decir a Stefania, que me encanta como es, que no se cambie, ni se ordene. Es mi forma de reirme y de combatir contra la indeferencia y por supuesto, de reconocerme una robinsona, enganchada a la belleza de lo cotidiano.
Un beso too grande
Lau
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jajajajajaajjajjaaj
Leerte es un lujo que tenemos la suerte de disfrutar. Tus escritos los puede entender cualquiera pero dicen "cosas que colgando parecen bolsas" (creo que esta es la versión popular de una frase de Blade Runner que se utiliza para expresar asombro). Todavía recuerdo el mail que nos mandaste a la gente del taller. No daba crédito a lo que estaba leyendo. Parecía que estaba leyendo a una de las grandes. Continuo sin entender cómo eres capaz de expresarte con las tripas hablando de la complejidad, la diversidad, la singularidad... Parece que estás en el equipo de trabajo de robinsones urbanos desde el primer día. Tu aportación sintoniza con las principales ideas de este proyecto. Cómo habrás podido ver ya contamos con ejemplos parecidos al tuyo. Nur, Carla, Stefania... han subido fotos e imágenes muy sugerentes. Nos gustaría que robinsones urbanos sea una herramienta de desarrollo personal. Tenemos mucha suerte porque lo que hasta hace poco era una idea ahora empieza a funcionar. En estos momentos podemos decir que robinsones urbanos es útil. A mí, concretamente, durante el verano me ha servido para recuperarme. Tus palabras me ayudan mucho. Espero que vuelvas y que también uses robinsones en beneficio propio. La foto es genial. Stefania es una fotografa brava. Gracias por tu aportación. Sé que te ha costado subirla. Espero que la próxima vez no haya problemas. Nosotros, por nuestra parte, intentaremos simplificar todo lo que podamos el uso de la web.