Hoy día 25.

Después de una semana sin tregua:al fin un día de fiesta,a noche tras un día agotador,pues empecé a trabajar a las 7 la mañana y termine a las 6 de la tarde.

,Nos reunimos la familia para cenar.

Es muy difícil coincidir:hermanos,sobrinos,padres e hijos el mismo día."El esfuerzo

 ha merecido la pena" .                                                                           

Otro año mas lo hemos conseguido, sobre todo el ver reunidos  los mas jóvenes, que son los que mas problemas tienen de horario para poder estar todos juntos.

Después de la cena,devuelta a casa solemos aprovechar la noche para intercambiar

los regalos con mis hijas,sus parejas, aunque echamos en falta a mi hija y su pareja que viven en Tenerife,solemos encender el ordenador y conectar la webcam(no se si es así como se escribe) y la distancia se nos hace mas llevadera.

Los años no han borrado la ilusión y  magia que hace muchos años  le dimos a esta noche,no solo no han perdido fuerza sino que las parejas de mis hijas se han suma a ella,no es lo costoso de los regalos,si no la ilusión e intentar sorprender y acertar.

Captamos las caras uno por uno,con la cámara,primero de extrañeza y después de ilusión. De extrañeza, al no tener ni idea  de lo que puede contener,pues los regalos intentamos camuflarlos,de ilusión al comprobar que hemos acertado con con lo que querían.

Hace unos días hablaba de las contracciones del ser humano,hoy de nuevo me vuelvo a dar cuenta.Mi marido es agnóstico y lleva toda la mañana con villancicos puesto.

M hija la pequeña,¡¡que tiene 31 año!!!, me ha mirado, se ha sonreído y me ha dicho ""jocosa""mañana vamos ha tener que llevar a papa a ver belenes"".

Yo soy "atea" aun así aprovecho estas fiestas,para estar mas con mis hijas,por haber

mas festivos les puedo dedicar mas tiempo,y la semana que viene aprovechando de nuevo los días de descanso,nos vamos con la que esta semana no ha podido estar con nosotros,"NOS VAMOS A TENERIFE".Felices días y disfrutar del descanso de los festivos.Un fuerte abrazo a todos l@s robinson@s.maria.

 

¡¡¡

¡¡¡Muy bonito!!!

¡¡¡Gracias por compartirlo!!!

A propósito de lo que nos explicas

A propósito de lo que explicas y aunque yo creo que no sois agnósticos o ateos si no simplemente "católicos no practicantes" ya que quién practica el laicismo,ateismo o agnosticismo lo lleva a plena conciencia....pero no es una critica,cada quién lleva sus creencias a su manera. Bueno, decia esto porque a este respecto justo hoy he leido el siguiente artículo que me ha parecido sencillamente brillante. Un abrazo Maria y que lo paseis muy bién......Tere Marin

Antonio Franco(elperiodico.com)

Como suele ocurrir cada año por estas fechas, algunos vuelven a plantear si estas fiestas son o no religiosas. He participado en un par de debates televisados que han puesto la cuestión sobre la mesa. La conductora de uno de los programas preguntó con intencionalidad si hay que continuar llamándolas fiestas de Navidad o si sería mejor denominarlas fiestas de invierno a la vista de cómo están las cosas.
Porque no es ajeno el contexto del debate sobre la aconfesionalidad pública fijada por nuestra Constitución y la defensa de la laicidad como factor de equilibrio democrático cuando conviven diferentes creencias. Todo eso no puede disociarse de la discusión que tenemos actualmente en España sobre dos cuestiones de nuestra escuela pública: el uso de símbolos personales católicos o islámicos, y la exposición presidencial del crucifijo en las aulas.

Subrayo la intencionalidad de la pregunta televisiva, muy eficaz de cara a provocar un diálogo con la máxima libertad. Porque me parecen dos cosas diferentes el cómo las llamemos y lo que son realmente estas fiestas. En la cuestión concreta de la denominación, lo que pasa en la práctica para mí es lo ideal: cada cual las llama como quiere. Perfecto. Es una libertad que tiene todo el sentido del mundo, porque aquí la gente no se dejará enredar si algún jerifalte, dentro de la moda reglamentista que nos invade, intenta imponer formalmente una norma estricta sobre esto.
En cualquier caso, acogiéndome a esa libertad que pregono, diré que, aunque crea que estas fiestas tienen cada vez menos sentido religioso, yo las llamo Navidades, en una alusión únicamente semántica al nacimiento de Cristo. Pero, en mi caso, y creo que en el de la mayoría absoluta de mis conciudadanos, sin ninguna connotación religiosa respecto al contenido porque son unas fiestas civiles. Yo sigo a efectos de la denominación la tradición popular cultural en que me formé, pero encuentro completamente razonable que quien quiera las llame fiestas de invierno (que lo son), de fin de año (que lo son), de reencuentro familiar (que lo son) o de intercambio de regalos (que lo son).
Lo importante es que son unas vacaciones y que se producen en este momento del calendario. Para mí, del calendario civil. Lo demás es bastante secundario a los ojos de la inmensa mayoría de la gente que veo circulando por la calle.

Es una cuestión parecida a la vieja paga extraordinaria del 18 de julio, que ahora se asocia a las vacaciones de verano. Aquella denominación cada cual podía enjuiciarla a su aire (a unos les parecía correcta, a otros paternalista, unos terceros la encontraban inadecuada porque distorsionaba el concepto de salario anual de los trabajadores...). Volviendo a la comparación, lo único trascendente es que fuera paga, que no se trataba de ningún regalo, sino de una retribución por faena hecha, y que llegase en un momento en que venía bien a los bolsillos. Ojo: nadie tenía derecho a decir que cobrarla era un acto de fe en el franquismo.

Si dejamos de lado la cuestión del nombre y entramos en lo que son estas fiestas, en su naturaleza, encuentro abusiva la apropiación simplista de quienes les dan, colectivamente hablando, únicamente un sentido religioso. Para el conjunto de la gente, estas fiestas son una expresión cultural-social de un descanso en el sentido más amplio de la palabra. Y, si pormenorizo sobre su esencia, diré que las fiestas son sentimentales, son comerciales, son estacionales, son folclóricas y, en esa línea, para quienes lo desean de una forma explícita, también son religiosas.
En relación con la apropiación que antes mencionaba, para la mayoría de los ciudadanos la religiosidad de las Navidades es puramente anecdótica, salvo que se retuerzan tanto las cosas como para sostener que los villancicos son unas oraciones; los excesos en la mesa, unas ofrendas, y las visitas masivas a los comercios, unas peregrinaciones.

El hecho de que esa religiosidad de las fiestas para la mayoría sea anecdótica no me parece ni bueno ni malo, y se corresponde con el bajo nivel practicante de los bautizados españoles y con la distancia creciente que se abre entre la jerarquía de la Iglesia católica española y el conjunto de los ciudadanos, incluyendo entre ellos a muchos practicantes.
Me sabría mal que se entendiera esta reflexión como un ataque antirreligioso, ya que, en definitiva, lo que sostengo casi va en un sentido contrario. Pienso que la religión, para quienes realmente creen, es algo bastante más serio que lo que se vive estos días alrededor de las mesas y los grandes almacenes. Pero pienso, asimismo, que, a la vista de cómo ha ido la historia de la humanidad, lo mejor es que la religión sea siempre una cuestión personal, y que la vida pública y las fiestas se desenvuelvan dentro del estricto imperio de una laicidad respetuosa con todas las creencias.

El articulo es bastante realista.

El articulo que me ajuntas  se ajusta bastante a la realidad.

Por supuesto que en la teoría:tanto Carlos como yo somos católicos,pues los dos estamos bautizados,poca gente de nuestra generación se atrevían los padres a no bautizarl@s ,por muy en contra que estuviesen ala religión,en este caso católica,que

era la única que "el régimen franquista"permitían y obligaba.

También me case por la iglesia,aunque intentamos casarnos sol por lo civil,no tuvimos el coraje,de oponernos a nuestras respectivas familias.

Una vez casados poco a poco,fuimos conquistando nuestra libertad,rompimos los

lazos que nuestras familias intentaban que manteviésemos con la iglesia y con su "Dios".

Nacieron nuestras hijas y estas por supuesto no están bautizadas.

No es que me sienta obligada a darte explicaciones,aunque quiero que no dudes que

se a ciencia cierta,que yo soy" atea y Carlos agnóstico".Un fuerte abrazo para ti y¿Luis?(no se si me he confundido de nombre),bueno para tu compañero.maria

 

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